Dos esclavas de dieciocho quilates
Siempre an daba vestido de traje,
sombrero elegante, camisas de seda.
A su lado, dos hombres armados
que no lo dejaban ni al ir a la cama.
Traficante, siempre fue traficante,
de lo que a su rancho le da mala fama
Conocido casi en todas las fronteras,
Y buscado hasta bajo las coladeras
por vender de todo un poco
Traficante, siempre fue trafi cante,
metido a lo grande en malos
Su clientela la llava lo grande,
tenía buena venta allá por Italia
Por allá lo tenían bien fichado,
en la loma grande compraba la siembra
Se murió de una forma muy rara,
si Ripley viviera lo hubiera contado
Dos ladrones robaban un banco
y en la balacera le tocó un balazo
Sus guaruras no pudieron hacer nada
porque no les dio ni tiempo
Los doctores no sirvieron para nada,
al llegar ya estaba muerto
Traficante, siempre fue traficante,
su vida fue fácil, su muerte al parejo