Una mañana abrí mi puerta,
la noche entera a fuego acero sin cesar,
el sol aún no había salido
Y ahí, al pie del muro estaba el sol
que me esperaba sin hablar,
Quería darme la sorpresa y
Montaña bajó y el aguacero terminó
Y una sonrisa calentó todos los poros
ya te han marcado para ser
Hijo de padres que en semillas se
jes extendidos hasta allá
Don de tus ojos no han podido ni
Ahora que canto esta canción,
recuerdo tu vo z de zorzal,
mientras lustrabas los zapatos si n mirar,
mientras que yo te iba enseñan
Del uno al cien, al novecientos treinta y seis,
y te parabas y de jabas de contar.
Me preguntabas que hasta donde iba a que
si seguía contra el muro iba a chocar.
cuando lograste continuar y no chocar,
Y comprendiste que estabas libre,