Por qué siempre tus temores
Se los reflejas al planeta,
Con cuchillos afilados en la punta,
Se ocultan, pero están ahí
Mi cabeza a la naturaleza,
Y mis neuronas se preguntan ¿por qué?,
No tocan tam bores si las manos juntan,
En una de esas te acostumbras,
Te llevas todo pero vuelves siempre,
Acaricias mis poros, sólo lloro,
Sí, me encierran, no se siente,
Decoro el alma, estando en calma,
Perforo sus palmas, de es e modo,
En que sangra el to do de esa palabra
Atado a amarte, y a ver te,
Que me enferma, y cobija,
Corríjase si hace alarde,
No hay pa’ que a sincerarse,
Con el que no te entiende,
Y hacer arte puro y du ro,
Como el aire subo y duro,
Y voy a trabajar pa ra alegrarte,
Ese es el consuelo del vigilante
Que no pudo pero tuvo más desvelo,
Y el querer ser el primero,